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Este martes serĂ¡ el Juego de Estrellas; ahora en New York

NUEVA YORK – Una vez mĂ¡s, el ClĂ¡sico de Media Temporada vuelve a la Gran Urbe. El Juego de Estrellas del bĂ©isbol de Grandes Ligas se efectuarĂ¡ el martes en el Citi Field de Queens, sede de los Mets de Nueva York.
Es la novena ocasiĂ³n en que el partido se realiza en la “Gran Manzana”, un rĂ©cord. En el 2008, losYankees despidieron al viejo Yankee Stadium con la celebraciĂ³n del 79 Juego de Estrellas—la Ăºltima vez que la crema de la Gran Carpa se reuniĂ³ en Nueva York a mediados de una campaña. Dicho estadio recibiĂ³ el evento un total de cuatro veces, mientras que el Polo Grounds (Gigantes de Nueva York) fue sede en dos ocasiones y el Ebbets Field (Dodgers de Brooklyn) fue anfitriĂ³n para un solo ClĂ¡sico.
Esta es la segunda vez en su historia que los Mets cumplen dicho papel. La primera fue en 1964, año en que se inaugurĂ³ el Shea Stadium.
Para la novena de Queens, este Juego de Estrellas es, sin lugar a dudas, el punto luminoso del Citi Field desde que el estadio fue inaugurado en el 2009. Los Mets nunca han tenido rĂ©cord positivo desde que se trasladaron del Shea Stadium al Citi Field (la nueva instalaciĂ³n fue construida en el mismo lugar de la vieja, en la localidad de Flushing). DespuĂ©s de los desplomes del 2007 y del 2008, que lamentablemente para los fans de aquĂ­ resultaron ser un Ăºltimo recuerdo bien amargo del Shea, los Metropolitanos han cambiado de gerente general y de manager, ademĂ¡s de sufrir un golpe econĂ³mico al ser la familia Wilpon—dueños mayoritarios de la franquicia–una de las vĂ­ctimas del colosal fraude cometido por Bernard Madoff.
Pero ahora, por lo menos en estos dĂ­as, a los Mets les toca enseñar lo mejor que tienen. Primero estĂ¡ David Wright, estelar tercera base y cara de la franquicia. El toletero es el mayor embajador del equipo, nombrado capitĂ¡n de la Liga Nacional para el Festival de Jonrones y la figura mĂ¡s reconocible de los anfitriones. TambiĂ©n estĂ¡ Matt Harvey, sensaciĂ³n del montĂ­culo y una de las piezas que le dan esperanzas a una fanaticada que ha visto apenas dos postemporadas desde 1988 y que en Nueva York ha tenido que soportar la alegrĂ­a de los seguidores de los Yankees, el equipo mĂ¡s exitoso en la historia de Grandes Ligas.
La Ăºltima vez que el Juego de Estrellas se realizĂ³ en Nueva York, fue uno de los grandes acontecimientos de la temporada del 2008. El tema primordial era la despedida del viejo Yankee Stadium, la instalaciĂ³n mĂ¡s famosa y de mĂ¡s Ă©xitos en la historia del bĂ©isbol. Pero despuĂ©s de todo eso, los eventos en el terreno fueron iguales de emocionantes que la romĂ¡ntica idea de decirle adiĂ³s a la “Casa que ConstruyĂ³ Babe Ruth”.
Primero fue el Festival de Jonrones, evento en el que Josh Hamilton—la gran sensaciĂ³n ese año no sĂ³lo por sus hazañas como pelotero, sino tambiĂ©n por haber superado la adicciĂ³n a las drogas y al alcohol—maravillĂ³ a todos con 28 cuadrangulares en la primera ronda, un rĂ©cord al que nadie jamĂ¡s se acercarĂ¡ (desde mi Ă³ptica). Curiosamente, por los reglamentos de la competencia en aquel entonces, Hamilton no fue el ganador, ya que fue superado en la Ăºltima fase por Justin Morneau.
Luego, en el mismo partido, se vio una serie de cosas sin precedente. Se establecieron rĂ©cords para un Juego de Estrellas entre ambos equipos en ponches (34), bases robadas (7), corredores dejados en circulaciĂ³n (28), lanzadores (23) y jugadores participantes (63). El encuentro se decidiĂ³ en 15 entradas, lo que empatĂ³ una marca de innings para el evento (1967), y durĂ³ 4.50 horas–tambiĂ©n un rĂ©cord.
Al final, ganĂ³ la Liga Americana con un elevado de sacrificio de Michael Young que empujĂ³ desde la tercera a Morneau en el cierre del 15to capĂ­tulo.
Por mĂ¡s que les duela a los fanĂ¡ticos de Queens, los Yankees siempre han puesto el estĂ¡ndar en el bĂ©isbol neoyorquino—aquel Juego de Estrellas en el Bronx no fue la excepciĂ³n en cuanto a emociones se refieren. Pero ahora los Mets y su fanaticada tienen la oportunidad de destacarse como anfitriones y como protagonistas en un evento tan “brillante” como el Juego de Estrellas.
Definitivamente, es el momento para que el Azul y Anaranjado le robe el show al Uniforme Rayado.

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