Header Ads Widget

 


Hong Kong no serĂ¡ Tiananmen

 
 
Urgente24.com  |30/09/2014 Compartir Urgente24 twitter facebook rss urgente24.com google plus
 
 
 
Alerta | P+E
Opine | Enviar a un amigo Ir a Urgente24

Hong Kong no serĂ¡ Tiananmen

Miles de personas han salido a las calles de Hong Kong, en China, durante las Ăºltimas semanas para pedir que el gobierno de Beijing no se involucre en las elecciones regionales de esta zona del paĂ­s. Desde que Hong Kong fue devuelto a China por parte de Reino Unido en 1997, este puerto del gigante asiĂ¡tico cuenta con algunos derechos como libre expresiĂ³n, autonomĂ­a gubernamental y elecciones locales. Sin embargo, para elegir un nuevo gobernador, los candidatos a estas elecciones deberĂ¡n contar la aprobaciĂ³n del partido comunista, que el que gobierna en Beijing. El Presidente chino necesita con urgencia definir el "sueño chino" de una manera que inspire a sus habitantes, sea en la China continental o en Hong Kong.

"¿CĂ³mo se atreven a poner la cara de Deng Xiaoping?" Los manifestantes han reclamado el legado del patriarca chino Deng Xiaoping, quien muriĂ³ poco antes del retorno de Hong Kong a China en 1997 pero que fue clave en las negociaciones con Reino Unido, 30 años atrĂ¡s. Es una extraña elecciĂ³n de figura emblemĂ¡tica porque fue Deng Xiaoping quien ordenĂ³ la represiĂ³n de los estudiantes en la plaza Tiananmen en 1989. Sin embargo, los lĂ­deres del movimiento han insistido en que fue Ă©l quien creĂ³ la fĂ³rmula "Un paĂ­s, dos sistemas", que garantizĂ³ la forma de vida de Hong Kong durante 50 años. Y aclaran que, sobre ese punto, Deng pensaba que en algunos años China serĂ­a mĂ¡s liberal y la brecha ideolĂ³gica serĂ­a mĂ¡s estrecha. Pero lo que queda en evidencia es que China ha ido por el camino contrario, hacia el fortalecimiento de la nociĂ³n del partido Ăºnico para el control total del paĂ­s.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Al Gobierno local de Hong Kong le saliĂ³ por la culata autorizar a la policĂ­a a usar gas lacrimĂ³geno y gas pimienta contra los manifestantes prodemocracia el domingo 28/09 porque el lunes 29/09, muchos mĂ¡s manifestantes —100.000 segĂºn los organizadores— ocuparon las principales arterias de la ciudad. 
 
El jefe del Ejecutivo local, Leung Chun-Ying, ordenĂ³, entonces, quitar las fuerzas antidisturbios, una victoria para los ciudadanos enojados por lo que consideran que fue un uso desproporcionado de la fuerza, situaciĂ³n que evocaba el espĂ­ritu de los sucesos de la plaza de Tiananmen, en Beijing, en 1989. 
 
La cuestiĂ³n de China es cĂ³mo conducir el conflicto sin que destroce otras cuestiones que viene intentando modificar en el territorio continental.
 
10 preocupaciones de China en Hong Kong
 
La BBC recopilĂ³ estas conclusiones de lo que piensan en Beijing:
 
1. "Esto nos lo buscamos"
 
El gobierno de Beijing no cediĂ³ un centĂ­metro en las reglas para nominar los candidatos a la elecciĂ³n de gobernador de la provincia de Hong Kong. Muchos advirtieron que podĂ­a haber problemas pero, pese a, el presidente chino, Xi Jinping, dejĂ³ en claro que preferĂ­a tomar el riesgo de reprimir a los manifestantes que dar lugar al surgimiento de un lĂ­der local legitimado y con peso real. En este momento, el gobierno chino estĂ¡ afrontando las consecuencias de esa decisiĂ³n, asĂ­ como un desafĂ­o polĂ­tico directo para Beijing: en definitiva, una prueba de fuego de la promesa que el gigante asiĂ¡tico ha hecho sobre su relaciĂ³n con Hong Kong: "Un paĂ­s, dos sistemas".
 
2. "Tenemos que ganar"
 
En los dos años desde que llegĂ³ a la cima del Partido Comunista, Xi Jinping ha logrado amasar una enorme cantidad de poder y ha dejado claro que Ă©l es quien toma las decisiones que importan. Sin embargo, uno de sus programas banderas –la campaña anticorrupciĂ³n- le ha ganado varios enemigos polĂ­ticos internos que estĂ¡n esperando pacientemente hasta que Xi cometa un error. El presidente de China, Xi Jinping, no ha cedido ante las exigencias de los manifestantes de Hong Kong. Por esa razĂ³n, la pretensiĂ³n de los manifestantes de que se modifiquen las normas de la elecciĂ³n del gobernador local de Hong Kong, que incluye el veto del Partido Comunista chino, no es algo en lo que Xi piense ceder. No puede darse ese lujo ahora, a causa de su interna en el PC.
 
3. "Los estudiantes idealistas son, otra vez, nuestro talĂ³n de Aquiles"
 
El gobierno central chino enfrenta el dilema de cĂ³mo lidiar con las manifestaciones. En los Ăºltimos dĂ­as, esos estudiantes se tomaron las calles para que sus voces fueran escuchadas mientras los rociaban con gas pimienta y detenĂ­an a sus lĂ­deres. Y fue allĂ­ donde aparecieron los acadĂ©micos de Occupy, que sintieron tambiĂ©n la necesidad de salir de acompañar a sus estudiantes. La conducta de los acadĂ©micos de mediana edad que lideran el movimiento "Occupy Central" es fĂ¡cil de predecir y contrarrestar para el gobierno de Beijing. Pero lo que los asusta en realidad son los estudiantes universitarios que ya comenzaron a unirse a la protesta diciendo que quieren un cambio en el sistema y continuarĂ¡n sus demandas hasta que Beijing los escuche. A travĂ©s de su sostenida oposiciĂ³n a una reforma electoral, China ha creado un movimiento opositor con un claro sentido de su deber y su propĂ³sito, en una comunidad donde antes estaban mĂ¡s ocupados en sus clases y en el futuro de sus carreras.
 
4. "La cola no harĂ¡ caer al dragĂ³n"
 
Hasta el domingo 28/09 por la tarde, en China se mantenĂ­a un "apagĂ³n" informativo sobre lo que ocurrĂ­a mientras tanto en las calles de Hong Kong. Beijing no quiere que sus ciudadanos tengan ideas nuevas y "revolucionarias". Hong Kong tiene 7,2 millones de habitantes, mientras que en el resto de China conviven 1.300 millones de personas. El gobierno de Xi Jinping necesita dejar claro a ambas poblaciones que Ă©l estĂ¡ a cargo de lo que se dice. Pero son situaciones diferentes. En China continental, cualquier manifestaciĂ³n abiertamente polĂ­tica o antigubernamental serĂ­a reprimida en minutos. En Hong Kong rige aquella fĂ³rmula de "Un paĂ­s, dos sistemas", que le garantiza autonomĂ­a y libertad de expresiĂ³n. Pero una revoluciĂ³n democrĂ¡tica multipartidista es la peor pesadilla para Beijing. He ahĂ­ el dilema: poner presiĂ³n sobre la policĂ­a de Hong Kong para que actĂºe con firmeza, lo que finalmente provocarĂ­a que mĂ¡s y mĂ¡s estudiantes se sumen a la movilizaciĂ³n. O, en cambio, jugar con sutileza y sin el ejercicio de la fuerza.
 
5. "Encontremos la llave de los corazones de la gente en Hong Kong"
 
Es bastante difĂ­cil para el gobierno chino, en este punto de la situaciĂ³n, saber quĂ© camino escoger: el de la amenaza o el de encantamiento. Lo que no cambia es el pĂºblico. Beijing tratarĂ¡ por todos los medios de persuadir a los habitantes de Hong Kong para que se queden en sus casas, trazando una imagen de los manifestantes como una de las peores amenazas contra la integridad y la seguridad econĂ³mica. El problema es que, si Beijing quiere ganar esa batalla por los corazones y las mentes de los pobladores de Hong Kong, deberĂ­a ceder en el rigor con que estĂ¡ reprimiendo las protestas, dejar espacio a los manifestantes y mostrar "mano blanda": algo que no le resulta muy fĂ¡cil.
 
6. "¿Con cuĂ¡ntas celdas cuenta la policĂ­a de Hong Kong?"
 
Son cerca de 500. Y esto es un problema para Beijing. A pesar de que la manifestaciĂ³n ha sido declarada ilegal y la policĂ­a tiene autorizaciĂ³n para arrestar a quien salga a la calle a protestar, lo cierto es que no todos caben en las celdas y, una vez que Ă©stas estĂ¡n llenas, no es muy evidente quĂ© puede hacer la policĂ­a con los jĂ³venes detenidos en las calles. Estas celdas pueden ayudar a marcar un punto de inflexiĂ³n, en el que el cansancio, el gas pimienta y la amenaza de cĂ¡rcel pueden ser suficientes para mandar a los manifestantes a sus casas. Algunos piensan que las autoridades chinas cuentan con que los manifestates se desmovilicen por cansancio. Pero la adhesiĂ³n de nuevos manifestantes a las protestas puede generar una retroalimentaciĂ³n propia y fortalecer la actitud desafiante.
 
7. "¿CĂ³mo se atreven a poner la cara de Deng Xiaoping?"
 
Los manifestantes han reclamado el legado del patriarca chino Deng Xiaoping, quien muriĂ³ poco antes del retorno de Hong Kong a China en 1997 pero que fue clave en las negociaciones con Reino Unido, 30 años atrĂ¡s. Es una extraña elecciĂ³n de figura emblemĂ¡tica porque fue Deng Xiaoping quien ordenĂ³ la represiĂ³n de los estudiantes en la plaza Tiananmen en 1989. Sin embargo, los lĂ­deres del movimiento han insistido en que fue Ă©l quien creĂ³ la fĂ³rmula "Un paĂ­s, dos sistemas", que garantizĂ³ la forma de vida de Hong Kong durante 50 años. Y aclaran que, sobre ese punto, Deng pensaba que en algunos años China serĂ­a mĂ¡s liberal y la brecha ideolĂ³gica serĂ­a mĂ¡s estrecha. Pero lo que queda en evidencia es que China ha ido por el camino contrario, hacia el fortalecimiento de la nociĂ³n del partido Ăºnico para el control total del paĂ­s.
 
8. "Culpemos a los extranjeros"
 
Uno de los argumentos que han utilizado en los Ăºltimos dĂ­as los principales representantes del gobierno chino ha sido el de afirmar que los demĂ³cratas estĂ¡n siendo arengados por extranjeros que quieren dañar la estabilidad y la prosperidad de Hong Kong y, de eso modo, tambiĂ©n debilitar a la China continental. Por ejemplo, uno de los periĂ³dicos favorables al gobierno chino que circulan en Hong Kong publicĂ³ este fin de semana que uno de los lĂ­deres estudiantiles del movimiento, Joshua Wong, tenĂ­a vĂ­nculos con el gobierno de USA. Pero tanto USA, al igual que el Reino Unido, se han mantenido al margen de la situaciĂ³n y, de todos modos, no estĂ¡ claro quĂ© ganarĂ­an con la estrategia que denuncia el gobierno chino.
 
9. "No llegamos donde llegamos cediendo"
 
Se sabe que el presidente chino ha dicho en algunas ocasiones que la caĂ­da de la UniĂ³n SoviĂ©tica se debiĂ³ a que nadie tuvo las "agallas de sacar la cara por el sistema". Desde que llegĂ³ hace dos años al poder, Xi ha logrado crear la idea que Ă©l es un nuevo patriarca, ejecutor de un liderazgo fuerte e intransigente que puede traer respuestas a las preocupaciones chinas.
 
10. "No es el mejor momento para celebrar la revoluciĂ³n"
 
Esta semana se colgĂ³ un renovado cuadro de Mao en la Puerta de Tiananmen, como parte de los preparativos del DĂ­a Nacional de China, en el 65 aniversario de la revoluciĂ³n comunista ocurrida el 1 de octubre de 1949. Fue el momento en que el propio Mao dijo: "La gente de China tiene que levantarse" y las multitudes lo ovacionaron. Es claro que, 65 años despuĂ©s, Xi Jinping lidera un paĂ­s distinto. Rico, eso sin duda. Poderoso, tambiĂ©n. Sin embargo, la RepĂºblica Popular China no ha logrado unificar su discurso mĂ¡s allĂ¡ del ya anticuado y xenĂ³fobo nacionalismo.
 
Tiananmen
 
 
“En el futuro, y posiblemente no dentro de mucho, se repetirĂ¡ una revoluciĂ³n similar a la que desembocĂ³ en la matanza de Tiananmen. Y creo que el resultado para la poblaciĂ³n serĂ¡ todavĂ­a peor al de entonces”. No lo dice cualquiera, sino Lam Hon-kin, director del primer museo dedicado a la masacre de Tiananmen, que ha abierto sus puertas este año en Hong Kong para conmemorar el 25 aniversario de aquellas protestas.
 
“Pienso asĂ­ por una sencilla razĂ³n: hay mucha rabia contenida en China. Por las expropiaciones forzosas, las dificultades econĂ³micas, el deterioro del medioambiente, o la corrupciĂ³n”, añade. “La China es una sociedad convulsa que aparenta placidez”.
 
‘Creo que la situaciĂ³n en China incluso ha empeorado con los años. Y temo que con algĂºn bache econĂ³mico surja de nuevo la violencia como reacciĂ³n a ese autoritarismo que ahora estĂ¡ legitimado por el aumento del bienestar’, dice un abogado de ShangĂ¡i
 
Estos dĂ­as se vive el primer estallido de esa rabia en Hong Kong. El movimiento Occupy Central ha cumplido su promesa y ha conseguido inundar las calles del centro de la excolonia britĂ¡nica con decenas de miles de manifestantes que exigen democracia. A pesar de la violencia con la que se les ha reprimido, un hecho que ha sobresaltado al mundo, no se van. Y muchos ven en su actitud desafiante el espĂ­ritu de los estudiantes que hace 25 años alzaron la voz antes de ser aplastados por los tanques. Un espĂ­ritu que se plasma en las fotografĂ­as, vĂ­deos, y documentos expuestos en el museo de Lam, que parece deliberadamente escondido en un anodino bloque de apartamentos en el que ningĂºn indicativo anuncia su existencia.
 
“Hemos abierto este piso con un propĂ³sito doble: por un lado, para que los hongkoneses, que gozan de mayor libertad que los ciudadanos de la China continental, no olviden lo que sucediĂ³; por el otro, para que los chinos que no tienen posibilidad de saltar la censura de Beijing para acceder a la informaciĂ³n sobre el 4 de junio de 1989 puedan venir aquĂ­ y descubrir la verdad”, explica Lam.
 
De momento, parece que ha logrado su objetivo. El activista, que lidera la Alianza Hongkonesa para el Apoyo de Movimientos PatriĂ³ticos y DemocrĂ¡ticos en China, asegura que la mitad de los visitantes son chinos que cruzan la frontera que separa los dos sistemas de la RepĂºblica Popular para enterarse de lo que sucediĂ³ durante el ‘liusi’, como se conoce en China la brutal represiĂ³n con la que el Partido Comunista aplastĂ³ la revuelta estudiantil, que comenzĂ³ con la exigencia de mejoras en las condiciones de las instalaciones universitarias y que derivĂ³ en la peticiĂ³n de reformas polĂ­ticas.
 
Wang es una de ellas. Esta joven nacida en Fuzhou en 1989, que prefiere no dar mĂ¡s detalles sobre su identidad, ha aprovechado sus vacaciones para hacer turismo en la excolonia britĂ¡nica y bucear en la documentaciĂ³n que se expone en el museo de Lam. “En China no podemos acceder a todos estos libros y periĂ³dicos. Ni siquiera mis padres hablan de Tiananmen. Por eso, cuando supe que el museo habĂ­a abierto no dudĂ© en decidirme a visitarlo”, cuenta Wang despuĂ©s de haberlo recorrido con calma, leyendo a fondo la cronologĂ­a de los hechos que desembocaron en la masacre de Beijing, un trozo de historia que el Gobierno chino se ha empeñado en borrar.
 
Otros, sin embargo, vienen para recordar y no pueden contener el llanto frente a las pantallas que emiten imĂ¡genes de la matanza. Es el caso de un abogado de Shanghai que sufriĂ³ en carne propia la represiĂ³n y que tambiĂ©n prefiere mantenerse en el anonimato. Teme que haya espĂ­as de Beijing tomando notas de quienes visitan el lugar, y no es el Ăºnico. Incluso un cartel pide a la entrada que se evite fotografiar el rostro de los asistentes.
 
“Creo que la situaciĂ³n en China incluso ha empeorado con los años. La fuerza econĂ³mica con la que se ha hecho en las Ăºltimas dos dĂ©cadas permite al Partido ejercer como una mafia sin que nadie le lleve la contraria. Y temo que con algĂºn bache econĂ³mico surja de nuevo la violencia como reacciĂ³n a ese autoritarismo que ahora estĂ¡ legitimado por el aumento del bienestar”. Por eso, Ă©l lo que busca es emigrar con su familia a algĂºn paĂ­s democrĂ¡tico.
 
En Hong Kong, sin embargo, los manifestantes han optado por la confrontaciĂ³n pacĂ­fica para exigir el sufragio universal y la libre denominaciĂ³n de candidatos en las elecciones que se celebrarĂ¡n dentro de tres años para elegir al jefe del Ejecutivo de esta peculiar Zona Administrativa Especial. Pero Beijing no tolera la discrepancia, y ya ha dejado claro que no va a dejarse doblegar por las manifestaciones. No en vano, la presiĂ³n sobre cualquier tipo de activismo va en aumento, como sucediĂ³ en 1989.
 
El museo de Lam es un buen ejemplo: aunque Ă©l asegura que es una muestra de que las libertades de expresiĂ³n y de informaciĂ³n “todavĂ­a” se respetan en Hong Kong, lo cierto es que su proyecto estĂ¡ en la diana de muchos. “Hay algunos ciudadanos que quieren que cerremos porque argumentan que no cumplimos con la normativa para espacios pĂºblicos. Como hay una denuncia que se estĂ¡ investigando en este momento, no puedo comentar el caso, pero, aunque no hemos recibido presiones polĂ­ticas para evitar que el museo se mantenga abierto, sĂ­ que las estamos sufriendo por otras vĂ­as”, reconoce.
 
A pesar de ello, Lam tiene ya en mente una ampliaciĂ³n para aumentar el atractivo visual de la muestra, que “ahora quizĂ¡ sea demasiado informativa”. Y espera que recordar sirva para prevenir, “aunque en todas las revoluciones se ha derramado sangre y ahora estamos en un momento muy delicado”.
Opine en la Web Ir a Urgente24
  Compartir Urgente24 twitter facebook rss urgente24.com google plus
Enviar mi opinion por email | Consultas y contacto aquĂ­
Modificar mis datos aquĂ­ | Cancelar suscripciĂ³n a esta alerta. | Baja Definitiva
Este mensaje y la lista de suscriptores a quienes es enviado cumple con lo establecido en la la Ley Nº 25.326 Art. 27 Inc. 3 (Ley de "Habeas Data") de la RepĂºblica Argentina.
Copyright 2013 Urgente 24 | Todos los derechos reservados.

Publicar un comentario

0 Comentarios