La situación quedó casi en evidencia cuando Dilma Rousseff dijo durante una ceremonia gubernamental: "Yo espero integral confianza de Michel Temer. Y tengo la seguridad que el dará... a lo largo de este tiempo yo desarrollé mi relación con él, y conozco a Temer como persona, como político y como gran constitucionalista". Temer es el vicepresidente de Brasil y presidente en uso de licencia del PMDB, aliado del PT de Luiz Inácio Lula da Silva y Dilma. El acuerdo con el PMDB lo urdió Lula para mantener al PT gobernando. La debilidad de Dilma agita la ambición del PMDB (que el caso de Brasil le sirva a Mauricio Macri y su Cambiemos).
Michel Temer y Dilma Rousseff: ¿Podrán asegurar la gobernabilidad en Brasil?
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Los procedimientos del juicio político en contra de la presidenta Dilma Rousseff fueron retrasados el lunes 07/12, a causa de una disputa entre partidarios y opositores que intentan establecer la integración de la comisión de la Cámara baja que deberá reportar si la Jefa de Estado cometió una infracción procesable.
El mayor aliado de Rousseff, el díscolo Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), se dividió sobre su impugnación, lo que resultó en listas separadas de legisladores para participar de la comisión de 65 miembros.
La división del PMDB fue una información complicadísima para Rousseff, quien cuenta con todos los votos del PMDB para salvar su mandato presidencial, que sufre el acecho de los legisladores de oposición que la acusan de haber violado leyes presupuestarias mientras aumentaba los estímulos económicos durante su campaña de reelección 2014.
Rousseff le pidió al Congreso que cancele su receso de enero para debatir rápidamente la solicitud de juicio político en su contra, en un intento por cortar de raíz la situación antes de que una creciente crisis económica lance aún más al país en su contra.
Ella reclamó que el país no quede "parado hasta el 2 de febrero", o sea que invitó a acelerar el tratamiento del proceso de impeachment abierto contra la mandataria por el jefe de la Cámara baja, Eduardo Cunha (del PMDB).
"No debe haber receso. No es correcto que el país quede en compás de espera hasta el día 2 de febrero", declaró la mandataria tras reunirse con el ministro de Justicia, José Eduardo Cardozo; el abogado general del Estado, Luís Inácio Adams, y 30 juristas contrarios al impeachment.
Los juristas ayudarán a formular la defensa de la Presidenta que se presentará en la comisión especial que definirá si el proceso avanza al pleno de la Cámara de Diputados.
Sobre el vicepresidente, Michel Temer, Dilma dijo: "Yo prefiero tener la posición que siempre tuve en relación a él. Él siempre fue extremamente correcto. No hay porqué desconfiar de él un milímetro".
De acuerdo a un reporte de Folha de S.Paulo, Temer dijo a allegados suyos que Dilma nunca confió en él, lo que Dilma negó horas después.
La integración de la comisión legislativa especial fue pospuesta para el martes 08/12, pese a protestas de líderes del Partido de los Trabajadores (PT) de Rousseff de que la oposición utiliza tácticas dilatorias.
"Esto es guerra y la vamos a pelear", aseguró Sibá Machado, un líder del PT en la Cámara de Diputados, quien añadió que el procedimiento de juicio político ya estaba "contaminado".
Los asesores de Dilma han dicho que ella cuenta hoy día con suficientes votos como para bloquear una impugnación en la Cámara baja, pero que eso podría cambiar a medida que sus opositores alimenten el sentimiento antigubernamental.
Una votación temprana antes de que los brasileños vuelvan de sus vacaciones de enero podría favorecer a Rousseff, dado que la campaña a favor del juicio político podría ganar impulso más adelante debido a que se prevé que la economía empeore a comienzos de 2016, aumentando el desempleo y la inflación.
"En esta situación de crisis política y económica por la que atraviesa el país, creo que es importante llamar de vuelta al Congreso", declaró Machado en Brasilia.
Si dos tercios de los miembros de la Cámara de Diputados votan por un juicio político, la Presidenta sería suspendida en espera de un proceso de 180 días en el Senado, y el vicepresidente Temer lideraría el país.
El silencio público de Temer ha fomentado especulaciones sobre si busca convertirse en presidente si Rousseff es impugnada.
Temer envió una carta personal a Dilma en la que se refiere a la desconfianza que el Gobierno le ha mostrado a él y a su partido, según un comunicado de su despacho. El vicepresidente llamó a la unidad nacional y nunca propuso una división entre partidos en el gobierno vs. Gobierno, agregó el texto.
"El hecho más dañino para el gobierno en las últimas horas y en la guerra por el impechment, fue el pedido de renuncia del ministro de la Secretaría de la Aviación Civil, Eliseu Padilha. Por varios motivos.
Dilma no tiene nada que esperar de Michel Temer y mucho que esperar del trabajo de los aliados del vicepresidente, Padilha y Wellington Moreira Franco, presidente de la Fundación Ulysses Guimarães, centro de formulación político-ideológica del PMDB. O de una bancada que lanzó recientemente el documento "Puente para el Futuro", que propone una política económica liberalizante para Brasil.
Hay más.
Eliseu Padilha es un eximio articulador político y peón de batalla. Fue el coordinador de Fernando Henrique Cardoso, con el mapa de votos sobre la mesa, en la cruzada para aprobar la enmienda constitucional que permitió su reelección en 1998.
Y como ya apuntó el columnista de Folha de S.Paulo Bernardo Mello Franco, como articulador político del gobierno de Dilma, Padilha tuvo acceso al organigrama de cargos, libres y ocupados, y conoce la demanda atendida o reprimida de cada diputado. Sabrá qué ofrecer.
Con la salida de Padilha, está encendida la luz roja sobre la posición de los otros siete ministros del PMDB en el gobierno.
En este momento, Dilma y su tropa de choque necesitan entenderse con los ministros Henrique Alves (Turismo) y Celso Pansera (Ciencia y Tecnología), que tienen notorios nexos con Eduardo Cunha.
Si ellos no se comprometen a trabajar públicamente contra el impeachment, Dilma tendrá que reemplazarlos, quedándose sólo con los cuatro miembros del PMDB alineados con el ala oficialista de la agrupación, liderada por el jefe de bloque y diputado Leonardo Picciani y el gobernador de Rio de Janeiro Luiz Fernando Pezão.
Ellos son: Kátia Abreu (Agricultura), que es más "dilmista que otra cosa", Marcelo de Castro (Salud), Eduardo Braga (Minas y Energía), Helder Barbalho (Puertos).
Lo que no tiene sentido es mantener en el gobierno ministros que usarán sus puestos para tratar de sacar a Dilma de su cargo."
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