"Un montón de gente no es una república". Aristóteles.,
¿Por qué, esta cita?. Las ediciones de los periódicos dominicanos, en
varias oportunidades, desde hace mucho tiempo, han venido reseñando en
sus primeras páginas, las declaraciones del Cardenal López Rodríguez,
donde muy enojado, insulta a todos los que se oponen a sus criterios y
pareceres.
Así, hemos visto a este cardenal, tachar de perversos, sin
escrúpulos, de viles calumniadores, de recibir millones de euros y
dólares para desprestigiar y destruir a la Iglesia católica, a los
periodistas, que simplemente informaron en sus periódicos de las
concupiscencias y desviaciones pedófilas de nuncios y curas de su grey.
Por otro lado, a los miembros de cualquier organización que le haga
oposición, los tilda de farsantes, vagamundos, comediantes y perversos;
por igual, ironiza y desacata la sentencia de un juez, cuando le da la
gana, y a cualquiera que escriba contra sus ideas, le llama chupa tinta,
y al pueblo pobre, chusma.
Esta semana, siguiendo ese patrón de conducta, el cardenal ha
arremetido contra todos los que se oponen a la sonada sentencia 0168/13
del Tribunal Constitucional, haciendo acusaciones a diestra y siniestra,
asegurando, que los impugnadores son unos charlatanes y embusteros, una
caterva y plaga” de ONGs y un grupo de gente dedicadas, mandadas y
pagadas para desprestigiar a la República Dominicana; incluso, en esta
ocasión, el cardenal se ha revelado contra miembros de su misma iglesia,
como lo son, los de la Conferencia Dominicana de Religiosos (CONDOR),
quienes emitieron un comunicado criticando esa sentencia.
http://www.almomento.net/articulo/148642/Ve-hay-caterva-y-plaga-de-ONGs-desprestigiando-a-RD
Pero sucede, que este mismo Cardenal, el 20 de mayo pasado, se
pronunció contra la sentencia de un tribunal de la república, que
rechazó un Recurso de Amparo interpuesto por su Iglesia contra
Profamilia, pero ahora, para defender la referida sentencia del Tribunal
Constitucional, invoca la soberanía jurídica de la república, a la que
todo el mundo, según él, tiene que respetar, aseverando a la vez, que
nadie, absolutamente nadie, ni su Iglesia, está por encima de un
tribunal de la república, en este caso, el Tribunal Constitucional. (Fin
de las citas)
http://www.acento.com.do/index.php/news/82182/56/Cardenal-El-mundo-de-hoy-es-de-farsantes-comediantes-ignorantes-y-perversos.HTML
Pues bien…
Wikipedia, nos da el concepto de lo que es una república con los términos siguientes:
“República en sentido amplio, es un sistema político que se
fundamenta en el imperio de la ley, y la igualdad ante la ley, como la
forma de frenar los posibles abusos de las personas que tienen mayor
poder en el gobierno y de las mayorías, con el objeto de proteger los
derechos fundamentales de todos, entre ellos, los derechos humanos y las
libertades civiles de los ciudadanos, de lo que no puede sustraerse
nunca, un gobierno legítimo”.
“No debe confundirse república, con democracia, pues aluden a
principios distintos: la república es el gobierno de la ley, y la
democracia el gobierno del pueblo”.
“Lo cierto es, que una república, está fundamentada en el imperio
de la ley, y no en el imperio de los hombres. Una república es, de
este modo, un sistema institucional independiente de los vaivenes
políticos, y en la cual, tanto los gobernantes como los gobernados, se
someten por igual a un conjunto de principios fundamentales, normalmente
establecidos en una constitución, para lograr la realización de la
justicia y del bien común”.
Esta misma enciclopedia, informa de la república Ateniense lo siguiente:
“Aunque República significara la cosa pública, no todos podían
participar de esa cosa pública. La llamada democracia ateniense, no lo
era en el mismo sentido, ni en la misma forma que tiene actualmente la
democracia. En realidad, las polis griegas estaban gobernadas por la
aristocracia (aristoi, "los mejores"), y sólo los ciudadanos (y no todos
los miembros del pueblo eran ciudadanos), participaban en las
discusiones del ágora.” (Fin de la cita extraída de Wikipedia)
¿Por qué inserto en este artículo, esta cita? Para responder a esta
pregunta, traigo de nuevo a colación, el famoso concepto de Aristóteles
sobre lo que es una república, que reza: “Un montón de gente no es una república".
Ahora bien, tomando en cuenta ese concepto, y el de los diccionarios
jurídicos y de la Real Academia, yo le pregunto al cardenal López
Rodríguez o a cualquier jurista dominicano, o a un emigrante dominicano
por causas económicas, o a cualquier dominicano o dominicana excluido y
marginado, que hoy está pasando las de Caín en su suelo patrio, ¿es la
llamada Republica Dominicana, verdaderamente una República?
En este sistema de “gobierno republicano” que tenemos, ¿se protegen
los derechos fundamentales, los derechos humanos y las libertades
civiles de los ciudadanos?
¿Se cumplen en nuestro país, los requisitos formulados para la
existencia de una República? Es decir, ¿rige en nuestro país el imperio
de la ley y la justicia, o se impone el poder de algunos hombres?
¿Todos nuestros ciudadanos son iguales ante la ley? ¿Tenemos el
gobierno del pueblo y para el pueblo, o por el contrario, tenemos el
gobierno de una minoría, para un grupito?
Un país como el nuestro, sin respeto a la condición humana, atrapado
por el narcotráfico, hundido en la pobreza y la anarquía, azotado por la
discriminación y la exclusión social, abatido por la delincuencia y la
impunidad, preso de una clase indolente e insaciable de poder y
riquezas, sin justicia para los desposeídos, un país
desinstitucionalizado, y donde todo es un desorden mayor, ¿se puede
decir de un país así, que es una república, y por demás soberana e
independiente?
Los conceptos y preguntas anteriores, cobran lógica, porque
analizados los gobiernos que hemos tenido y tenemos, estos, más bien
parecen ser una imitación del modelo de la democracia ateniense, donde
el poder, estaba en manos de la reducida aristocracia que lo
usufructuaba a sus anchas.
Pero también, si analizamos las condiciones de miserias e iniquidades
en que vive nuestro pueblo, donde sólo vive bien, unos cuantos
privilegiados, no hay que hacer mucho esfuerzo, para darnos cuenta, de
que verdaderamente la “Republica Dominicana” solo existe de nombre.
Bajo las anteriores premisas, los que denunciamos al mundo las
barbaridades que cometen contra la mayoría nacional, un puñado de
abusadores, constituidos en dueños absolutos del poder y de las riquezas
del país, no estamos desacreditando a la “republica” como sostiene el
cardenal, y los comunicadores pagos por estos sectores de poder, porque
como ya hemos afirmado, un grupo no es la república, sino, que con
esta denuncia buscamos hacer justicia, pues callar, o sumarnos a las
campañas de retorcimientos y ocultación de la verdad, sería hacernos
cómplices de esa claque y de sus parásitos, ambos, explotadores del
pueblo llano.
El cardenal López Rodríguez, simbiótico de esas clases, ha negado
repetidamente y de manera acalorada, que los colonos azucareros
mantuvieran en condiciones de esclavitud a los braceros haitianos,
dominicanos y dominico-haitianos. De igual manera tapó, la pederastia
en su iglesia, para no afectar el prestigio de esa milenaria
institución; ahora por igual, para encubrir a las clases económicas que
han hecho fortuna en base a la explotación inmisericorde de seres
humanos vulnerables por su baja condición social, pero que apadrinan su
iglesia, rechaza, que se esté cometiendo una injustica con sentencia
0168/13, que niega la nacionalidad dominicana a personas de descendencia
haitiana, nacidos aquí, cuando la constitución anterior al 26 de enero
de 2010, les establecía ese derecho.
Ahora, para ganar adeptos a esta sentencia, los “nacionalistas” en
una labor de manipulación subliminal, están vendiendo la idea, de que
los haitianos y sus descendientes son malagradecidos, porque según
ellos, no agradecen la solidaridad y asistencia que les prestamos,
cuando fueron víctimas del terremoto en enero del 2010, con lo que
también pretenden, borrar los casi cien años de explotación a que esos
seres humanos han sido sometidos por nuestros industriales azucareros y
otros empleadores.
También, este cardenal y su claque, invocan la Soberanía Nacional
para imponer su injusta sentencia, pero esta soberanía, nunca la han
invocado frente al vaticano, que tanta injerencia tiene en nuestros
asuntos internos, vía el Concordato. Tampoco invocan esta soberanía,
frente a las potencias extranjeras que saquean nuestras riquezas y
mantienen una injerencia constante en nuestros asuntos internos, y que
por demás, hasta nos invaden militarmente cuando les da la gana.
Ante la ponencia anterior, sólo me resta decir, señor cardenal… siga
su camino, que los que estamos contra esa sentencia, la seguiremos
impugnando, por infame, por sucia, por maligna, por racista, por
xenófoba, por violenta, por descabellada, por segregacionista, por
discriminatoria, por excluyente, por ser un engendro de mentes
diabólicas, por violatoria a nuestra constitución, y sobre todo, por
injusta, cruel e inhumana, y porque sabemos que la misma persigue un fin
político-electoral, bien perverso.




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